Koji Tsuruta, nacido en Hamamatsu en 1924, fue una de las grandes estrellas masculinas del cine japonés de posguerra y, sobre todo, la cara más digna del cine yakuza. Tras unos primeros años como galán en Shochiku y Toho, se convirtió en pieza clave del ciclo ninkyo eiga de Toei, encarnando forajidos estoicos atados al giri y al código. En paralelo grabó con éxito canciones enka, consolidando su estrellato transversal. Grave, silencioso y con un honor masculino de otra época, Tsuruta definió toda una idea del héroe gánster para su generación.