Strother Martin, nacido en Kokomo, Indiana, en 1919, fue un actor de carácter estadounidense cuya voz curtida y sonrisa taimada lo convirtieron en habitual del western de los 60 y 70. Suya es la célebre frase sobre el fracaso en la comunicación como capitán de la prisión en La leyenda del indomable (1967), y trabajó con Sam Peckinpah en Grupo salvaje (1969). Ese mismo año apareció en Dos hombres y un destino (1969) y Valor de ley (1969), una de las temporadas más fértiles de su carrera. Luego se lució en clave cómica en El castañazo (1977), y hasta su muerte en 1980 elevó cada reparto en el que participó.