Icono rebelde del cine estadounidense, Dennis Hopper (Dodge City, Kansas, 1936-2010) encarnó como nadie la idealismo perdido de los sesenta. Discípulo del Actors Studio, apareció junto a James Dean en 'Rebelde sin causa' y 'Gigante', pero fue como director y protagonista de 'Easy Rider' (1969) cuando revolucionó Hollywood y firmó el himno de la contracultura. Tras años difíciles, resurgió con el inquietante fotógrafo de 'Apocalypse Now' y, sobre todo, con el perturbador Frank Booth de 'Terciopelo azul' (1986) y el entrenador alcohólico de 'Hoosiers', que le valió una nominación al Oscar. Fue además el villano de 'Speed'. Hopper aportaba una intensidad peligrosa, un magnetismo entre lo lúcido y lo desquiciado.