Reiko Ike es una actriz japonesa nacida en 1953 en Tokio. Se convirtió en una de las estrellas definitorias del género pinky violence de la productora Toei a principios de los años setenta, protagonizando una rápida sucesión de películas de acción y explotación centradas en mujeres duras y rebeldes. Su película más conocida, Sex and Fury (1973), la muestra como una espadachina vengativa en un ambiente estilizado de la era Meiji, y sigue siendo un clásico de culto del cine de género japonés, citado más tarde como influencia en Kill Bill de Quentin Tarantino. A mediados de los años setenta era una de las actrices más taquilleras de Toei, estrechamente asociada con las películas de bandas femeninas y mujeres yakuza del estudio. Ike sigue siendo un icono del cine de explotación japonés de los años setenta.