Kaho, nacida en Tokio en 1991, se ha consolidado como una de las jóvenes protagonistas de carácter más fiables del cine japonés, a base de trabajo con directores de primera línea. Salió a la luz como la hermana pequeña retraída del clásico de crecimiento Hana y Alice (2004) y consolidó su posición en Nuestra hermana pequeña (2015), de Hirokazu Kore-eda. También ha encabezado dramas románticos sutiles como Vengeance Can Wait. Su presencia en pantalla se apoya en la observación silenciosa, una voz suave y una entrega poco espectacular a la vida interior que los cineastas usan una y otra vez para anclar dramas familiares y de provincia.