Nacido en Tokio en 1983, Ryuhei Matsuda es un actor japonés inconfundible, dueño de una presencia sonolienta y ajena que enamora al cine de autor. Debutó con diecisiete años como el joven y hermoso samurái de Tabú (1999) de Nagisa Oshima, y después fue tejiendo una carrera al margen del mainstream con Nine Souls (2003) y la culta comedia lisérgica The Taste of Tea (2004). Encabezó Love Exposure (2008) de Sion Sono y volvió a Kiyoshi Kurosawa en Antes de que nos vayamos (2017). Hijo del icono Yusaku Matsuda, se ha ganado un lugar propio como uno de los rostros más silenciosamente inquietantes del cine japonés.