Descubierta a los dieciocho años y contratada por la Metro-Goldwyn-Mayer, Janet Leigh (Merced, California, 1927-2004) desplegó una carrera de más de cincuenta años en géneros muy distintos, del cine negro de 'Sed de mal' de Orson Welles al western 'Colorado Jim'. Pero su nombre quedó ligado para siempre a Marion Crane en 'Psicosis' de Alfred Hitchcock, cuya escena de la ducha es la más célebre de la historia del suspense; el papel le valió un Globo de Oro y una nominación al Óscar. Trabajó también en 'El mensajero del miedo' y, ya veterana, compartió pantalla con su hija Jamie Lee Curtis en el terror de 'La niebla' y 'Halloween H20'. Leigh combinó belleza luminosa y fragilidad nerviosa, una presencia que Hitchcock supo convertir en pura tensión.