Pocos actores han dejado una huella tan honda con una obra tan breve como James Dean. Símbolo eterno de la rebeldía juvenil, este actor estadounidense protagonizó solo tres películas antes de morir en accidente de coche a los veinticuatro años. Su Jim Stark en 'Rebelde sin causa' encarnó la angustia de toda una generación, mientras que 'Al este del Edén' y 'Gigante' revelaron una sensibilidad interpretativa a flor de piel. Nacido en Indiana en 1931 y fallecido en 1955, su método intuitivo y su magnetismo trágico lo convirtieron en un mito instantáneo, cuya imagen sigue definiendo la idea del icono juvenil.