Nacido en Guildford, Inglaterra en 1941, David Hemmings se convirtió en el rostro del Swinging London gracias a su papel de fotógrafo de moda en Blow-Up (1966), de Michelangelo Antonioni. Encadenó papeles visibles en Camelot (1967) y Barbarella (1968), y ya en la madurez se reinventó como secundario corpulento en Gladiator (2000) y Gangs of New York (2002). Durante los ochenta dirigió además televisión de forma constante. Irónico, agudo y a menudo autoparódico, protagonizó uno de los segundos actos más curiosos del cine británico.