Curd Jürgens fue un actor germano-austriaco nacido en Solln, cerca de Múnich, en 1915, y uno de los grandes galanes internacionales del cine europeo de posguerra. Alcanzó la fama europea con El general del diablo (1955), de Helmut Käutner, que le valió el Oso de Plata de Berlín, y con Y Dios creó a la mujer (1956), de Roger Vadim, junto a Brigitte Bardot. Se movió con soltura entre producciones de prestigio y espectáculos internacionales como El día más largo (1962) y, al final de su carrera, encarnó al villano Bond Karl Stromberg en La espía que me amó (1977). Elegante e imponente, encarnó al galán europeo cosmopolita hasta su muerte en 1982.