Con su elegancia y su chispa, la estadounidense Celeste Holm se abrió paso en el Hollywood de los años cuarenta como una de sus secundarias más brillantes. Ganó el Óscar a la mejor actriz de reparto por 'La barrera invisible' de Elia Kazan, y sumó dos nominaciones más por 'Vinieron a la ciudad' y por su aguda Karen en 'Eva al desnudo', junto a Bette Davis. También dejó huella en 'Carta a tres esposas' y en el musical 'Alta sociedad', donde compartió pantalla con Bing Crosby y Frank Sinatra. Su registro luminoso y algo irónico la hacía ideal para papeles de mujer moderna, ingeniosa y sofisticada.