Nacido en Yokosuka en 1979, Yosuke Kubozuka despuntó en Japón como estrella adolescente de la ola de cine juvenil de finales de los 90 y principios de los 2000. Se lo asocia sobre todo con la película de culto deportiva de Fumihiko Sori Ping Pong (2002), donde interpretó al arrogante prodigio Dragon. En el plano internacional llegó a un público nuevo como Kichijiro, el aldeano cristiano y traductor de Silencio (2016), de Martin Scorsese. Ha seguido trabajando con regularidad en cine y televisión japonesa, con un rostro ligeramente fuera de época que los directores gustan de situar al margen de la sociedad.