Nacido en Newport, Rhode Island, en 1916, Van Johnson fue uno de los jóvenes galanes más fiables de la MGM en los años 40, el pelirrojo vecino de al lado capaz de sostener tanto el drama bélico como el musical ligero. Encabezó la película de aviación Treinta segundos sobre Tokio (1944), coprotagonizó con Spencer Tracy Un tipo genial (1943) y años después dio una de sus mejores interpretaciones como el teniente Maryk en El motín del Caine (1954). Su estrellato bajó con el declive del sistema de estudios, pero sus películas de los 40 siguen siendo un modelo de clasicismo hollywoodiense limpio.