Tony Curtis fue un actor estadounidense que, desde una infancia humilde en el Bronx, llegó a ser una de las grandes estrellas de Hollywood de los años cincuenta y sesenta. Contratado al principio por su físico de galán, demostró ser un intérprete dramático y cómico de talento en 'Chantaje en Broadway', 'Fugitivos' —que le valió una nominación al Óscar— y 'Espartaco', de Stanley Kubrick. Se le recuerda sobre todo por la comedia clásica de Billy Wilder 'Con faldas y a lo loco', junto a Jack Lemmon y Marilyn Monroe. A lo largo de una extensa carrera intervino en más de cien películas y dejó una huella imborrable en el cine estadounidense.