Thora Birch se dio a conocer siendo niña en comedias familiares antes de convertirse en uno de los rostros adolescentes más interesantes del cine independiente estadounidense. Su papel de Jane Burnham en 'American Beauty', de Sam Mendes, la situó en el centro de una de las películas más premiadas de finales de los noventa. Poco después consolidó su prestigio con 'Ghost World', donde encarnó a una adolescente sarcástica y desencantada con una naturalidad memorable. Nacida en Los Ángeles en 1982, aportó a esos personajes una mezcla de inteligencia, distancia irónica y vulnerabilidad muy propia de su registro.