Nacida en Shanghai en 1982, Sun Li es una de las actrices más exitosas de la China continental, sobre todo por sostener grandes dramas históricos en televisión. Se hizo enorme con el épico de la corte Qing Empresses in the Palace (2011), cuyas más de sesenta entregas la convirtieron en sinónimo de gravedad imperial, y siguió con 'Nada es eterno' (2017) como matriarca comercial de Shaanxi. En cine se apoyó en el espectáculo de artes marciales de Painted Skin: La resurrección (2012). Elegante, disciplinada y fiable en taquilla, es un rostro definitorio de la televisión china contemporánea.