Steven Soderbergh es un director estadounidense nacido en Atlanta, Georgia, célebre por una inquieta experimentación estilística tanto en el cine de estudio mainstream como en la producción independiente de bajo presupuesto. 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo', rodada cuando tenía veintiséis años, ganó la Palma de Oro y suele señalarse como la película que lanzó el auge del cine independiente estadounidense de los años noventa. 'Erin Brockovich' y 'Traffic', estrenadas el mismo año, le dieron una inusual doble nominación al Óscar a mejor director, y las lustrosas 'Ocean's Eleven' y sus secuelas mostraron su dominio igual de cómodo del entretenimiento de estudio con estrellas. 'Contagio' y 'Logan Lucky', rodadas con métodos de producción cada vez más poco convencionales, incluido el rodaje con iPhones comerciales, reflejaron su interés constante por reinventar su propio proceso de trabajo. La disposición de Soderbergh a moverse constantemente entre escala, género y formato lo ha convertido en uno de los directores técnicamente más adaptables de su generación.