Stanley Kubrick fue un director estadounidense nacido en Nueva York, célebre como uno de los perfeccionistas más obsesivos e innovadores formales del cine. En una carrera de apenas trece largometrajes, redefinió lo que podía ser una sola película de género: '2001: Una odisea del espacio' reinventó la ciencia ficción, 'La naranja mecánica' y 'El resplandor' llevaron el terror psicológico a un territorio inquietante nunca visto, y '¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú' convirtió la aniquilación nuclear en comedia feroz. Era famoso por sus investigaciones exhaustivas, sus tomas interminables y su experimentación técnica, desde objetivos fabricados a medida para rodar a la luz de las velas hasta los decorados giratorios de '2001'. 'La chaqueta metálica' y 'Eyes Wide Shut', su última película, confirmaron a un director que trataba cada proyecto como la reinvención total de su género, no como la repetición de su propio estilo.