Nacido en Yamanashi en 1955, Shiro Sano construyó su carrera en los márgenes del cine de género japonés, apreciado por una intensidad teatral pícara. Trabajó con Kiyoshi Kurosawa en el horror Kairo (2001), participó en Battle Royale (2000), de Kinji Fukasaku, como locutor, y apareció en Gozu (2003), de Takashi Miike. Es habitual del drama televisivo de prestigio y del cine tokusatsu, como Godzilla 2000 (1999) y Godzilla: Final Wars (2004). Secundario incansable que carga cualquier escena de una energía desviada, es uno de los excéntricos fiables del cine japonés.