Fenómeno sin precedentes, Shirley Temple fue la niña prodigio más taquillera de Hollywood entre 1934 y 1938, capaz de sostener ella sola grandes producciones. Nacida en Santa Mónica en 1928, cautivó al mundo con su encanto, su cabello rizado y sus números de canto y baile en películas como 'Ojos cariñosos', 'Rizos de oro' y 'Heidi', y recibió un Óscar juvenil especial por su aportación al cine. Su popularidad se desbordó en muñecas y toda clase de productos con su imagen. Retirada de la pantalla en su juventud, reinventó su vida como diplomática, llegando a ser embajadora de Estados Unidos. Falleció en 2014 como una de las leyendas femeninas del Hollywood clásico.