Satoshi Kon fue un director japonés nacido en Kushiro, Hokkaidō, cuya filmografía pequeña pero intensamente influyente redefinió las posibilidades de la narración psicológica y metafísica en la animación. 'Perfect Blue', un thriller desorientador sobre la identidad de una ídolo pop que se disuelve bajo el acoso y la presión mediática, asentó su reputación por difuminar la línea entre realidad, memoria y delirio. 'Millennium Actress' y 'Tokyo Godfathers' prolongaron esa fascinación por la narrativa fragmentada y el tiempo, mientras que 'Paprika', sobre una terapeuta que entra en los sueños de sus pacientes, llevó su imaginación visual a su expresión más elaborada e influyó directamente en 'Origen' de Christopher Nolan. Kon murió de cáncer a los cuarenta y seis años tras completar solo cuatro largometrajes y una serie de televisión, pero su influencia sobre el cine posterior, tanto de animación como de imagen real, en particular en torno a la lógica onírica y la percepción poco fiable, ha resultado desproporcionada respecto a su breve producción.