Sam Peckinpah fue un director estadounidense nacido en Fresno, California, célebre y notorio por llevar una violencia sin precedentes y muy estilizada al wéstern y al cine de acción estadounidenses. 'Grupo salvaje', sobre unos forajidos envejecidos que se enfrentan al cierre de la frontera estadounidense, usó un montaje a cámara lenta y con múltiples ángulos en sus tiroteos culminantes para crear un nuevo vocabulario visual de la violencia cinematográfica que a la vez escandalizó e influyó al público. 'Perros de paja', un thriller de invasión doméstica que llevaba la brutalidad psicológica y física a extremos perturbadores, provocó una intensa controversia por su contenido, mientras que 'Quiero la cabeza de Alfredo García' mostró su visión más sombría y nihilista de la obsesión masculina. La fascinación elegíaca de Peckinpah por hombres violentos vueltos obsoletos por un mundo cambiante, plasmada a través de una técnica de montaje pionera, lo convirtió en uno de los directores más influyentes y polarizantes de su época.