Ryoo Seung-wan, nacido en Onyang en 1973, es uno de los directores más consistentemente disfrutables del nuevo cine coreano. Autodidacta y curtido inicialmente fuera del sistema de estudios, se dio a conocer con la antología de acción sin presupuesto Die Bad (2000) y ascendió a éxitos populares como Una Bala en la Cabeza (2006), El Archivo de Berlín (2013) y el arrollador Veteran (2015). Amplió su registro con el drama bélico El Último Tren a Hashima (2017), la tensa Escape de Mogadiscio (2021) y el vitalista thriller de época Contrabandistas (2023). Anclado en el amor al cine de acción de Hong Kong y a las tradiciones de género coreanas, se ha convertido en uno de los cineastas más taquilleros y técnicamente firmes del país.