Nobuko Otowa, nacida en Yonago, Tottori, en 1925, fue una actriz japonesa cuya carrera es indisociable del cine de Kaneto Shindo, su director habitual y más tarde marido. Dio interpretaciones fundamentales en La isla desnuda (1960), Onibaba (1964) y Kuroneko (1968), encarnando la resistencia rural y el terror elemental con una intensidad física poco común. Antes había participado en Los niños de Hiroshima (1952), una de las primeras películas japonesas que abordaron el bombardeo atómico. Su presencia feroz y arraigada la convirtió en una de las actrices esenciales del cine independiente japonés de posguerra.