Nicolas Roeg fue un director inglés nacido en Londres, célebre por unas técnicas de montaje fragmentado y no lineal que aportaron una intensidad psicológica desorientadora al cine de género. 'No mires ahora', un thriller sobrenatural sobre unos padres en duelo en una laberíntica Venecia, usó su estructura de montaje entrecruzado poco convencional para construir una de las atmósferas más inquietantes del cine de terror, mientras que 'El hombre que cayó a la Tierra', protagonizada por David Bowie como un alienígena varado, aplicó técnicas similares a la ciencia ficción. 'Walkabout', sobre dos niños varados guiados a través del interior australiano por un joven aborigen, mostró su talento para usar el paisaje y el montaje elíptico para transmitir el desarraigo cultural, mientras que 'Performance', codirigida con Donald Cammell, fusionó el drama criminal de gánsteres con una disolución psicodélica de la identidad. El enfoque radical de Roeg sobre el montaje, cortando entre pasado, presente y futuro para transmitir una verdad psicológica en lugar de cronológica, lo convirtió en uno de los directores estructuralmente más influyentes del cine británico moderno.