Michael Maloney, nacido en Bury St Edmunds en 1957, es uno de los actores clásicos más fiables de su generación en Inglaterra, cómodo con Shakespeare tanto en el escenario como en el cine. Se le recuerda sobre todo por sus trabajos con Kenneth Branagh, como Delfín en Enrique V (1989) y Laertes en el Hamlet de cuatro horas (1996), y por la delicada In the Bleak Midwinter (1995). Aportó también una cálida contención a Truly Madly Deeply (1990), de Anthony Minghella, junto a Juliet Stevenson. Fuera del bardo ha sostenido decenas de dramas de la BBC y ha aparecido en piezas de prestigio como Belle (2013), siempre el actor al que se llama cuando una escena necesita textura y no fuegos artificiales.