Revelado siendo un niño, el inglés Jamie Bell (Billingham, 1986) conmovió al mundo bailando ballet en 'Billy Elliot' (2000), papel que le valió el BAFTA al mejor actor y lo convirtió en uno de los ganadores más jóvenes del galardón. Lejos de estancarse, construyó una carrera de riesgo con trabajos en 'King Kong', la aventura 'Las aventuras de Tintín', 'Rompenieves' y el biopic 'Rocketman'. Su registro maduro brilló en 'Film Stars Don't Die in Liverpool' y en el drama íntimo 'Desconocidos' (2023), además de la serie 'Turn: Washington's Spies'. Bell es un intérprete físico y sensible, capaz de pasar de la acción al desgarro emocional con naturalidad.