Con su encanto tímido y su ironía marca de la casa, el inglés Hugh Grant se convirtió en la estrella de la comedia romántica británica tras el éxito inesperado de 'Cuatro bodas y un funeral', de Richard Curtis. Durante los años noventa afianzó ese personaje en títulos como 'Notting Hill' y 'Mickey ojos azules', y con el nuevo siglo enriqueció su repertorio con papeles de canalla encantador en 'El diario de Bridget Jones', 'Un niño grande' y 'Love Actually'. Considerado un antimonstruo mediático que aborda sus papeles como un actor de carácter, Grant destaca por su timing impecable, sus muecas estudiadas y una entrega verbal precisa. En su madurez ha desplegado registros más oscuros y satíricos que han revelado a un intérprete mucho más versátil de lo que aparentaba.