Gabriel Byrne llegó tarde a la interpretación, a los 29 años, tras pasar por la arqueología, la cocina y la enseñanza de español en su Dublín natal, donde nació en 1950. Ese rodeo se nota en la melancolía vivida de sus mejores trabajos: el consigliere Tom Reagan de 'Muerte entre las flores' (1990) de los Coen, el malogrado Keaton de 'Sospechosos habituales' (1995) o el recluso paranoico de 'Enemigo público' (1998). La televisión le dio una obra mayor tardía como el terapeuta Paul Weston de 'En terapia' (2008-2010), que le valió un Globo de Oro, y otra generación lo descubrió en el hito del terror 'Hereditary' (2018).