Durante años Catherine Keener fue la reina oficiosa del cine independiente americano, la actriz a la que los directores llamaban cuando necesitaban inteligencia con filo. Nacida en Miami en 1959, logró nominaciones al Oscar como la cáustica Maxine de 'Cómo ser John Malkovich' (1999) y como Harper Lee en 'Capote' (2005). Mostró su lado cálido junto a Steve Carell en 'Virgen a los 40' (2005) y en 'Hacia rutas salvajes' (2007), y desconcertó a una nueva generación como Missy Armitage, la madre hipnotista de 'Déjame salir' (2017). También puso voz a la villana de 'Los Increíbles 2' (2018). Su especialidad: mujeres que calan a todo el mundo.