Nacida en Tokio en 1985, Aoi Miyazaki empezó a actuar de niña y se convirtió en uno de los rostros definitorios del cine japonés de los 2000. Eureka (2000), de Isao Yukisada, la reveló con catorce años y le dio gran reconocimiento en festivales, mientras que Nana (2005) confirmó su popularidad masiva como la ingenua Nana Komatsu. Su papel en el drama Taiga de la NHK Atsuhime (2008) congregó audiencias enormes, y Sway (2006), de Nobuhiro Yamashita, y Nuestra hermana pequeña (2015), de Hirokazu Kore-eda, mostraron su control en registros más íntimos. Ha mantenido una presencia luminosa y discreta, eligiendo personaje antes que escala.