Alexander Payne es un director estadounidense nacido en Omaha, Nebraska, célebre por tragicomedias mordaces y humanas arraigadas en la decepción cotidiana estadounidense. 'A propósito de Schmidt' y 'Entre copas' asentaron su talento para los estudios de personaje sobre hombres de mediana edad insatisfechos, retratados a partes iguales con sátira y simpatía genuina, la segunda valiéndole un Óscar por su guion. 'Nebraska', rodada en un melancólico blanco y negro, siguió la dudosa cruzada de un padre anciano por reclamar un premio de lotería, mientras que 'Los descendientes', protagonizada por George Clooney, amplió su interés por hombres imperfectos que se enfrentan a la familia y a la pérdida. 'Los que se quedan', que lo reunió con Paul Giamatti, protagonista de 'Entre copas', regresó ya avanzada su carrera a esa misma mezcla de comedia y desconsuelo silencioso. El interés constante de Payne por escenarios estadounidenses poco glamurosos y protagonistas profundamente imperfectos pero entrañables lo ha convertido en uno de los satíricos más distintivos de la decepción de la clase media contemporánea.