Ahn Sung-ki, nacido en Daegu, Corea del Sur, en 1952, está considerado el patriarca del cine coreano. Antigua estrella infantil que empezó a actuar a finales de los cincuenta, resurgió en la edad adulta como el actor esencial de la Nueva Ola coreana, encarnando al boxeador aturdido en Chilsu and Mansu (1988) de Park Kwang-su y al agente retirado y agotado en Nowhere to Hide (1999) de Lee Myung-se. Años después firmó uno de los grandes trabajos de madurez del cine coreano como rockero en horas bajas en Radio Star (2006). Contenido, elegante y completamente fiable, Ahn es un monumento vivo del cine coreano.